Cuando alguien pregunta si vale la pena usar ChatGPT para revisar o extraer datos de documentos legales, la respuesta merece más matiz que un sí o un no. Aquí van mis “two cents” después de estudiar el tema con profundidad.
1. ChatGPT es, ante todo, una herramienta de entretenimiento
No olvidemos que ChatGPT es, ante todo, una herramienta de entretenimiento, con algunos usos que pueden ser útiles para fines profesionales, pero que son limitados. Parece una palabrota decir esto en 2024, pero es lo más honesto. ChatGPT es una herramienta conexionista y probabilística, lo cual permite sorprender al usuario, cuando la profesión jurídica esta basada en el razonamiento, es decir, en conocimiento simbólico y a menudo deterministico. Por ende, deberíamos saber cuándo usarlo y cuándo no es adecuado, o incluso peligroso. Esta primera distinción es crítica: tratarlo como una herramienta legal por defecto es ya un error de partida.
2. Extraer datos críticos con ChatGPT es prematuro o imprudente
Utilizar ChatGPT para extraer datos críticos de documentos legales es o prematuro, o imprudente, o las dos cosas. La tecnología del chatbot de OpenAI, que no incluye herramientas avanzadas como Langchain u otras, ni alguna técnica más robusta de extracción de entidades, no es fiable como para interpretar la complejidad de los documentos legales. Estas tareas requieren un entendimiento contextual y una precisión que va más allá de la simple generación de texto o el reconocimiento de patrones. Lo cual me lleva al próximo punto.
3. La verificación profesional vacía la promesa de eficiencia
En última instancia, siempre el profesional legal tiene que verificar, lo cual le quita bastante interés a la herramienta — si es que el problema atacado con este GPT era realmente un problema. Entonces, lo sigue teniendo que “hacer legal”.
Y si no fuera así, ¿qué es realmente el problema que tratamos de resolver? ¿Que legal ya no trabaje sobre estos temas? Porque les puedo asegurar que cuando un profesional del derecho extrae esta información de un documento público, no hace sólo eso. Está haciendo algo fundamental: está LEYENDO. Y mientras lee, aunque de forma rápida, está realizando otras tareas al mismo tiempo, a veces de forma totalmente inconsciente, y puede detectar problemas sin haberlos buscado. Es más, si son junior, reciben formación. Así que no estoy seguro de que el problema esté bien planteado ni de que esto sea un uso claramente beneficioso e inocuo de la IA.
4. Cuestionar a las empresas que no son de tecnología legal
Es fundamental cuestionar la capacidad de otras empresas, que NO son de tecnología legal, para realizar esta tarea. También, cuestionar las implicaciones de confiar en una herramienta que no puede garantizar la precisión ni explicar sus errores.
La pregunta correcta antes que la herramienta
La transformación digital de un despacho no comienza eligiendo el modelo más reciente, sino diagnosticando qué problema vale la pena automatizar y bajo qué condiciones. Lo he desarrollado con más detalle en “Mi lema: un despacho entenderá cómo explotar la tecnología, y cambiará las reglas del juego”: el verdadero diferencial competitivo no estará en quien adopte ChatGPT, sino en quien sepa distinguir cuándo es la herramienta adecuada y cuándo no.