Odio decir “se los dije”. Pero en este caso lo voy a decir.
En octubre de 2024, presenté un capítulo en el libro coordinado por Saúl López Noriega, ante el Poder Judicial de la Federación. En septiembre anterior, lo había desarrollado en un curso con White Bx Project. El argumento central de ambos: la República Popular de China se consolidaba como el primer actor de IA del mundo. Era análisis empírico. Partía del trabajo de Kai-Fu Lee en AI Super-powers y de un estudio comparado de la normativa china frente a la occidental. Los debates del sector giraban en torno al relato de Silicon Valley; los datos apuntaban a China.
Hoy, el mercado lo está comprendiendo con DeepSeek.
Qué es DeepSeek y qué hizo al mercado
DeepSeek es un modelo de lenguaje de código abierto, desarrollado por un laboratorio chino. Rinde al nivel de los modelos de los laboratorios estadounidenses, con un entrenamiento que demandó veinte veces menos cómputo. Los mercados reaccionaron al instante: la bolsa entró en picada y la cotización de NVIDIA cayó.
La reacción se entiende. La lógica de los últimos años descansaba sobre una premisa: la frontera de la IA requería infraestructura a escala, y los proveedores de esa infraestructura (chips, centros de datos, nubes propietarias) capturarían el grueso del valor. Si hay que cavar menos para encontrar oro, hay menos palas que vender.
Código abierto y autonomía regulatoria
Lo que importa es lo que ocurrió después del entrenamiento: todos los detalles de DeepSeek se hicieron públicos. Arquitectura, pesos, metodología. Cualquier actor con los recursos computacionales puede replicarlos, al margen del proyecto Stargate de Estados Unidos.
Eso cambia el debate sobre soberanía digital. Tenemos herramientas para abordar la autonomía en IA al margen de presupuestos de 500,000 millones de dólares. El argumento de que la IA de frontera requería inversiones que solo un puñado de laboratorios podía financiar era, en parte, un argumento de mercado. DeepSeek lo erosionó.
Soberanía digital y práctica jurídica
El acceso del regulador a la arquitectura de un sistema cambia la calidad de la norma que puede elaborar. Con arquitectura pública, el regulador o el juez puede trabajar sobre el sistema real. Con arquitectura cerrada, trabaja sobre las representaciones de marketing de los proveedores.
Los abogados con comprensión del dominio técnico negocian normas con ventaja y litigan con criterio. El conocimiento de los mecanismos redefine quiénes son los interlocutores en la elaboración de normas y en el proceso de litigio.
Y redefine también la base sobre la que muchos gobiernos de América Latina aplazaban la regulación. DeepSeek erosiona esa asimetría. La premisa tenía grietas.
(En realidad, a todas y todos nos encanta decir “se los dije”. Solo que nadie lo admite.)