En 2023, en una discusión sobre el impacto de la IA en la comunicación y el pensamiento, alguien citó a Steve Nouri como referencia definitiva sobre el tema. Steve Nouri es una figura conocida en el mundo de la ciencia de datos: tiene una presencia considerable, produce contenido de valor en su área de especialización, y yo mismo lo sigo. No estoy cuestionando eso.
Lo que cuestioné es el salto implícito que la cita hacía: que la popularidad en datos equivale a autoridad sobre comunicación, filosofía, derecho o cognición.
Popularidad y expertise no son lo mismo
La popularidad de un experto no desacredita sus ideas, tiene sentido. Pero tampoco las valida automáticamente fuera de su campo. Este es el problema: en los debates públicos sobre IA, una parte considerable de las afirmaciones que circulan mezclan disciplinas sin advertirlo, y la popularidad del autor funciona como sustituto del rigor.
Ninguna fuente de información, independientemente de su estatus o popularidad, debería ser inmune a la crítica y el escrutinio. Eso no es deslealtad intelectual, es el método científico aplicado a la discusión pública.
Steve Nouri habla de ciencia de datos entre otras cosas, y sus contenidos e intervenciones son interesantes. Pero no tiene la misma autoridad en comunicación, filosofía, derecho, lingüística, ciencia cognitiva o psicología: todas ellas necesarias para opinar sobre el impacto de la IA en el pensamiento y la comunicación humana.
Qué campos hacen falta para hablar de IA, comunicación y Derecho con rigor
El tema no es únicamente técnico. Para opinar sobre cómo la inteligencia artificial afecta la comunicación y el ser, sin olvidar las implicaciones jurídicas, se necesita formación en comunicación, filosofía, derecho, lingüística, ciencia cognitiva y psicología. El componente técnico es imprescindible, pero no suficiente.
Esta es la combinación rara. Y precisamente porque es rara, el debate se llena de voces con autoridad parcial que hablan como si fuera total.
Cómo se diferencia una afirmación científica de una opinión influyente
Los expertos y científicos de los campos mencionados son las autoridades en la materia. Y en esos campos, no hablan desde la opinión personal: presentan el estado del arte, se apoyan en fuentes confiables y experimentación. Esa es la diferencia entre una posición con rigor y una posición con difusión.
Para un abogado o un equipo jurídico que hoy trata de formarse criterio sobre IA, esta distinción es operativa. La pregunta no es “¿a quién sigue todo el mundo?”, sino “¿desde qué disciplina habla este experto, y con qué evidencia?”.